Gustavo Petro|Jul 26, 2026 14:08
Durante cuatro años la prensa colombiana supuso que yo era financiado por Saab porque éste era un colaborador de alto nivel del presidente Maduro.
Ni dejé que dineros de Maduro o su gobierno entraran en forma de apoyo a mi actividad política, me parecía que eso era acabar con la soberanía nacional de Colombia, ni mucho menos permití algún contacto con Saab, al que consideraba un estafador de derechas de Barranquilla.
Ahora quienes me atacaron apoyan a quien sí recibió esos apoyos y lo han vuelto presidente ilegítimo de Colombia.
Yo estoy completamente seguro que Donald Trump nunca supo a quien realmente apoyó y lo hizo presidente en Colombia; se creyó de verdad como millones de colombianos que era un tigre y como le dijeron que era un ciudadano estadounidense militante de la derecha estadounidense, creyó que era su mejor opción para controlar a Colombia y Venezuela.
No entiendo porque los organismos de inteligencia de los EEUU no le contaron de los antecedentes del señor de la Espriella en Colombia.
Los antecedentes de La Espriella en EEUU son graves, pero son peores los de Colombia.
De la Espriella no fue llamado a intermediar por ningún gobierno con los narcoparamilitares, como si lo fué Ivan Cepeda por Santos, en el caso de las Farc.
De la Espriella y Carlos Alonso simplemente se prestaron a colaborar con el narcoparamilitarismo y de la Espriella a sacarle jugosos dineros.
De la Espriella se quedó con cinco mil millones de pesos de unos equipos de comunicaciones que les prometió comprar cuando estaban detenidos en la cárcel de Itaguí y se quedó como abogado defensor de los dineros que varias EPS de salud que recibían dineros públicos, pero controlaban los narcoparamilitares, pagaban a narcos y a su abogado para salvar a sus directivos criminales, esos dineros fueron descubiertos en mis debates sobre el narcoparamilitarismo en el Congreso de Colombia y después confesados a lannustivia por Salvatore Mancuso, al que le dí la mano como presidente, en señal de reconciliación después de la verdad.
Fui permanentemente amenazado durante diez años por esos debates aún publicados por YouTube y que deben ser rescatados en la memoria histórica de nuestro país.
El de la comuna trece de Medellín y la escombrera ya no se encuentra.
Le mostré personalmente al presidente Donald Trump, el video sobre el atentado que sufrí siendo candidato presidencial en el 2018 en Cúcuta, que el fiscal Néstor Humberto Martínez dejó en la impunidad pero eso sí quemó el carro baleado para que no hubiera evidencias.
El señor de la Espriella se protege con altos blindajes, yo nunca los he usado, no porque tema que del progresismo salga una bala homicida, el sabe que no matamos, sino amamos, sino porque sus estafados de la mafia pueden ejercer vendetta sobre él
Por eso huyó de Colombia y le pareció una bendición que le otorgarán la ciudadanía italiana y estadounidense.
Ahora que por fin va a conocer algo de Colombia busca refugio porque sabe que tiene enemigos poderosos a los que no le ha devuelto el dinero hurtado y sabe que o paga o lo matan.
Las fuerza pública debe cuidar la vida del señor de la Espriella y sus familia y es mi orden y la escribí desde que es candidato presidencial.
Pero Donald Trump debe saber que le hizo un gran daño a Colombia y la Gran Colombia al escoger un squifo de la mafia como presidente extranjero de Colombia.
En el mundo aún no se sabe que hubo fraude en Colombia y que se usó el territorio estadounidense para cometerlo y que se hizo en favor de alguien que colaboró plenamente con el narcotráfico en su versión más genocida, y no simplemente como abogado de cuello blanco perfumado, sino como su amigo y socio
Igual que hizo con Juan Orlando Hernández, ahora se configura una alianza asentada en los dineros del genocidio sobre Gaza y el narcotráfico que no es sostenible ni en Colombia, ni en Venezuela ni en el Ecuador.
Los debates en el Congreso de Colombia y los EEUU deben comenzar, y las justicias deben actuar.(Gustavo Petro)
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